viernes, octubre 28, 2011

entre una ciudad y otra

He tenido que viajar en autobús por muchos años entre una ciudad y otra para ir a trabajar. Siendo un viaje de hora y media, he desarrollado muchos hobbies para sobrellevar el tiempo. Así me inventé un juego personal que relaciona a los postes eléctricos que bordean la carretera con mis dientes y sus precisiones para mascar en el vacío entre uno y otro. También aprendí a hacer por las noches, inventarios en las casas, por ejemplo de tubos fluorescentes contra bujías amarillas; o en el día, de perros contra gallinas, niños contra niñas, ancianos contra gatos, banderas contra banderas, o a qué costado más cruces in memoriam (qué color predominaba, en qué tramo, cuál la más olvidada)... me volví tan experto en reconocer todo el recorrido y su relieve que hasta pude, más adelante, en el período desencantado --porque llegué un tiempo a dormirme todo el tiempo-- a ser capaz de pestañear levemente o tan sólo respirar profundamente, para reconocer mi ubicación. Hasta que bueno, llegué acá y ahora desde acá, ps qué más...

4 comments:

  1. JAJAJA a mi me pasa lo mismo, hubo un tiempo que estaba intentando tener un jardín de Bonsais, y pues, pasaba pegado en la ventana del bus viendo las formas y colores de cada árbol, CADA ÁRBOL, pensando en cómo hacer para que mis arbolitos se miraran así y en cuánto tiempo. Cuando me dormía, una distracción era adivinar el kilómetro en el que ibamos cada vez que abría los ojos.

    Otra actividad era contar cuantos mojones habían entre cada Kilometro para sacar un promedio.

    lo que hace uno para matar el tiempo.

    Saludos!

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  2. Saludos Baldo. Ve, las cosas que uno sin embargo recuerda en esos estados de silencio...parace que la mente no se detiene. nunca lo quiere hacer...abrazo.

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  3. que lindo saber que pensas en la ventana.

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  4. http://grooveshark.com/#/search?q=lana+del+rey

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